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Escultor por vocación
Plasma la riqueza del Golfo
de California
Escultura Vaquita Marina
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El deseo plasmar
la riqueza marina del Golfo de California es lo que llevó
a Octavio González a esculpir la Vaquita Marina, pieza en
bronce que descansa en el Zoológico de Chapultepec, de la
ciudad de México y a la que tendrán acceso más de 5 millones
de niños cada año.
La escultura fue develada el pasado 28 de Febrero por Víctor
Lichtinger, Secretario de Medio Ambiente y Recursos Naturales,
y Jerónimo Ramos, Comisionado Nacional de Pesca y Acuacultura,
durante el lanzamiento oficial de la campaña "Salvemos a
la Vaquita Marina", iniciativa promovida por un centenar
de ONG's, entre las que se encuentra WWF Fondo Mundial para
la Naturaleza.
Entrevistado vía telefónica
desde Puerto Vallarta, Octavio González comentó que la Agrupación
Sierra Madre se dio a la tarea de buscar un especialista
en escultura marina y fue así lo contactaron en su taller
"Octavio: Arte en Bronce".
"En la escultura de la Vaquita se representa el espíritu
de un animal que pide que le echen la mano porque se va
de este mundo. La Vaquita está pidiendo ayuda y nosotros
debemos dársela y no seguir con prácticas irracionales que
tendrán como consecuencia que esta especie desaparezca de
la Tierra".
"Para nosotros es un compromiso cuidar esta especie endémica
del Golfo de California, porque todos nosotros aseguramos
que tenemos cultura y sentimientos, que sabemos respetar".
En su obra, González quiso reflejar el sentido de protección
de la Vaquita Marina hacia su cría, puesto que es la estampa
más reconocida del cetáceo más pequeño del mundo.
La técnica
Octavio González tardó un promedio de cuarenta días en llevar
a cabo su proyecto de la Vaquita Marina.
Primero lo diseñó en papel; luego esculpió en cera su modelo
original; a este molde lo rodeó con una mezcla de yeso y
polvo de ladrillo. Una vez seco, el artista derritió la
cera y llenó el hueco con una aleación de bronce, cobre,
2% de manganeso y 5% de silicio. La escultura de la Vaquita
Marina pesa 120 kilos, mide 1.50 metros de largo de cabeza
a cola y se hizo en ocho secciones por separadas que más
tarde fueron soldadas, pulidas y pintadas a base de ácidos
en colores verde y negro.
La pieza se hizo por duplicado con un costo de 25,000 dólares.
La segunda fue develada recientemente en "El Papalote",
Museo del Niño, en la ciudad de México.
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Vaquita
Marina en números
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Nombre:
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Marine
Vaquita Marina and caf |
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Material:
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Bronce |
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Técnica:
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Cera
perdida |
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Materiales:
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Aleación
de bronce, cobre, 2% de manganeso
y 5% de silicio |
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Peso:
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120
Kg |
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Mide:
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1.50
metros de largo |
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Sus antecedentes
Octavio González nació en Tepatitlán de Morelos, Jalisco
y se inició en el arte de la escultura a raíz de la muerte
de su padre, a quien mataron de un balazo.
Relata González que la suya era una familia de muchos recursos
económicos los cuales fueron desapareciendo poco a poco,
hasta que un día su madre avisó que sus buenos tiempos habían
acabado, por lo que el pequeño empezó a fabricar juguetes
con sus propias manos. Pudo estudiar hasta sexto año de
primaria cuando tuvo que empezar a trabajar como paletero,
albañil y mecánico para poder ayudar así a su madre y hermanos,
mientras que en sus ratos libres disfrutaba esculpiendo
y enseñando la práctica a quien se lo pedía. Pero el llamado
de su corazón fue ganando terreno y de pronto González se
vio ejerciendo de lleno aquéllo para lo que nació, la escultura.
Hoy en día, a sus 49 años y después de 6 esposas que no
pudieron "aguantarle el paso", el artista cuenta con amplia
experiencia: Ha participado en intercambios culturales con
Santa Bárbara y Berkley, en California; vivió en Moscú,
Viena, Hungría, Checoslovaquia, Amsterdam y Bélgica.
Ya establecido en Puerto Vallarta, González ha dividido
su tiempo entre sus proyectos de trabajo y en la clases
de escultura a jóvenes ex-drogadictos, a quienes trata de
encauzar por los caminos del arte, así como con un grupo
de jóvenes discapacitados. De estos grupos, explica el escultor,
salió la idea de esculpir su obra maestra "Ballena Vallarta",
como regalo a la ciudad. Es ésta una pieza de 13 metros
de altura por 13 metros de largo, en bronce, con un peso
de 14 toneladas suspendida en una sola aleta, escultura
que le llevó 4 años y con un costo de más de 3 millones
de pesos, la cual estuvo nominada a obtener un récord Guinnes
el año 2000.
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