Mortalidad de
la Vaquita
La causa de muerte de las vaquitas marinas puede ser de origen diversos.
La vaquita puede morir por causas naturales, como por el daño
provocado por parásitos o por ser atacada por sus predadores.
Sin embargo, la causa principal de su mortalidad se debe a la actividad
humana.
Mortalidad incidental en actividades pesqueras:
La vaquita es particularmente vulnerable a la mortalidad incidental
en redes agalleras. Debido a que necesita salir a la superficie
para respirar aire, al quedar enmallada en redes para la pesca,
no puede llegar a respirar a la superficie y muere ahogada. A este
tipo de captura, en la que la vaquita no es la especie objetivo
de la pesca, pero que muere en las redes tendidas para diferentes
especies de peces, se le conoce como captura incidental.
Redes agalleras:
En el Alto Golfo, el uso del redes agalleras en la pesca ribereña
es el más común y de mayor preferencia y distribución
en esta zona de fuertes corrientes. Se utilizan diferentes tipos
de red para diferentes tipos de pesquería. Es probable que
la vaquita haya sido capturada en redes agalleras desde mediados
de los años 1920's, y que con la expansión significativa
de la industria pesquera durante los 1940's debido a la explotación
de la totoaba, se haya reducido el tamaño poblacional de
la vaquita. Al prohibirse la red de luz de malla mayor a 10 pulgadas
para proteger a la totoaba y a la vaquita, se comenzaron a utilizar
otro tipo de redes. Actualmente la vaquita queda enmallada principalmente
en redes para la captura de varias especies de tiburones y mantas.
Sin embargo, se ha registrado que la vaquita también queda
atrapada durante otras actividades pesqueras que utilizan redes
de luz de malla entre 2.5 y 8 pulgadas, tales como las de chano,
sierra, curvina, camarón y otras especies.
Redes de arrastre:
La muerte incidental de vaquitas en redes de arrastre de barcos
camaroneros ha sido mencionada por pescadores en las comunidades
de El Golfo de Santa Clara y de San Felipe. Ocho vaquitas muertas
fueron reportadas entre 1985 y 1990. Considerando la gran cantidad
de barcos camaroneros que operan en el Alto Golfo de California,
esta es otra pesquería que amenaza la existencia de la población
de la vaquita, especialmente por atrapar a las crías, que
son las más lentas.
En 1988, el Centro Intercultural de Estudios de Desiertos y Océanos
(CEDO), mediante entrevistas con pescadores locales, y con información
sobre la distribución de actividades de pesca y esfuerzo
pesquero, estimó que un promedio de 32 vaquitas quedan atrapadas
en redes agalleras anualmente en el Alto Golfo. Posteriormente,
entre 1993 y 1995, en un estudio del Instituto Tecnológico
y de Estudios Superiores de Monterrey en Guaymas (ITESM), se observó
la mortalidad directa de vaquitas principalmente en el Golfo de
Santa Clara. Como resultado de este trabajo y mediante un análisis
de todos los animales reportados muertos debido a redes agalleras,
se estimó que al menos 39 vaquitas caen incidentalmente en
redes cada año, solo en este puerto.
Aunque se conoce que las vaquitas mueren en todo tipo de redes,
ha sido difícil estimar exactamente la mortalidad en cada
uno. Un estudio sobre las pesquerías en el área realizado
por CEDO, determinó que el esfuerzo pesquero es distinto
en cada comunidad del Alto Golfo, y que las pesquerías en
la región son dinámicas y responden a cambios de marea,
temporada y otros factores ambientales, así como a factores
económicos.
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